25 de enero de 2015

Sol de Mayo, Campana, panadería casi parisina pero en Argentina




Hace un tiempo, cuando pasé un fin de semana en Buenos Aires, en ocasión del reencuentro con un rock-star en el Luna Park.
Esa vez en la que les conté sobre un brunch de weekend en el elegante barrio de La Recoleta, recuerdan?
Bueno, esa vez hice otros descubrimientos.
Además de Buenos Aires, RosarioMendoza, existen otros destinos donde disfrutar de la gastronomía Argentina. Y a menudo, se trata de ciudades más pequeñas. Argentina es un país que le rinde culto a la buena mesa
La ciudad de Campana, situada a 80 kilómetros de Buenos Aires propone la visita de una pastelería encantadora. Se trata de la Panadería Sol de Mayo
Hacia allí fui.




La visita de esta panadería y confitería es un poco el descubrir del pan hecho por sus dueños Tito, Susana Maurice Mestriner, una familia de pastelero panaderos de Campana
Tito era en realidad el maestro en pastelería que comenzara a desarrollar su métier en las islas vecinas a la edad de 13 años. Después se casó, adquirió esta vieja panadería allá por el 1939 y se instaló al fin en la ciudad de Campana.



Los años que siguieron, la pequeña panadería se fue desarrollando poco a poco hasta llegar a transformarse en un local de alta gama con esta pastelería, salón de té que hasta recibe eventos de categoría.



La Boulangerie Sol de Mayo parece un rincón français en el centro de la ciudad. 
Uno cree estar en París
El salón está decorado en exquisitos azulejos. La déco se parece mucho a Pastis, el famoso café neoyorkino que visité en el Meatpacking District. Leí en un artículo que el señor Maurice era super fan de New York y de Woody Allen, por lo que se comprende la reminiscencia del cine y de la Gran Manzana en el ambiente que nos rodea.





Le salón está lleno de objetos únicos. Hay tesoros que harían el placer de los más grandes anticuarios. Los mostradores son impecables, las vidrieras extraordinarias, los espejos biselados y las colecciones de fotos antiguas maravillosas.















Pasteles, facturas, masas y sandwichería de la mejor calidad y variedad.
Les recomiendo para el almuerzo probar la baguette Tito que mide casi 50 cm y que está rellena de jamón crudo de la región, queso, tomates y rúcula. 
O las ensaladas y las tablas de fiambres. 
Pueden ubicarse en el interior del salón, o buscar una mesa en la terraza exterior o en el pequeño jardín interior, decorado de un modo encantador con macetas de flores, pequeños árboles de frutas, jaulas de pájaros y carteles vintage colgados en los muros. 







Uno de esos carteles declara casi el objetivo de esta panadería "Life is short, eat dessert first"
O sea, la vida es corta, entonces nos recomiendan disfrutar cuanto antes de los postres. 
Y Sol de Mayo es "EL" lugar para encontrarlo.
Dando un vistazo a  estas fotos, no pueden más que estar de acuerdo, verdad?



Para tener más información, visiten el sitio de Sol de Mayo.

Mis coordenadas: 
Panadería Sol de Mayo 
Bartolomé Mitre 1001 
Campana 
Argentina

19 de enero de 2015

El Vondelpark en Amsterdam, un jardín monumental


Amsterdam es lo que se dice una ciudad fresca. 
Al ritmo del agua que corre por sus canales, el corazón de Amsterdam late cada día. 
Esta frescura incomparable se expresa en los mercados, en las plazas y en los enormes espacios verdes
Uno de los más importantes es el Vondelpark, una celebridad entre los parques del mundo, otrora habitado por el "flower power" y la "actitud pop" de los hippies que venían a reunirse desde los cuatro puntos cardinales.
Amsterdam es y ha sido una suerte de faro para el arte de vivir.





El Vondelpark es uno de los lugares de encuentro predilectos para los amsterdammers y para nosotros, los visitantes de la bella ciudad. Como me alojaba muy cerca, tenía la costumbre de pasar a menudo a dar aunque más no fuera que un pequeño paseo.
Me encantaba caminar mirando el ir a venir de la gente en bici y prestando especial atención a no ponerme en su camino. La manera en que conducen sus bicicletas, les aseguro, da miedo. También era un placer ver los grupos de jóvenes estirados sobre el pasto, compartiendo una charla o un pic-nic. 
Ese día, por aquí y por allá se veían esculturas insólitas sobre el césped. Había cisnes en la laguna o un perro gigante en medio de uno de los jardines interiores. Algunos metros más allá estaba un árbol desprovisto de follaje o troncos situados sobre la hierba en lugar de los bancos tradicionales.





Las bicis pasaban constantemente a toda velocidad por los senderos, tan veloces como todos los ciclistas poco amigables en Amsterdam. Se sabe que son así las bicicletas en esta ciudad y sin embargo no se comprende la falta de gentileza de los ciclistas. Aún en un lugar como el parque uno se arriesga a ser golpeado por uno de estos conductores alocados si uno anda distraído. No hay normas claras para conducir. Uno no sabe nunca cuando es el turno de peatón para cruzar.
La consigna principal que encontré es "los ciclistas pasan". Ármense de paciencia, Una vez que han pasado todos... intenten hacerlo ustedes.
Es así.
Entonces, salvo en lo que hace a las bicis, el Vondelpark es muy agradable.





Como una especie de pulmón verde, me encanta que el Vondelpark esté emplazado en el corazón mismo del centro de Amsterdam, muy a mano de los paseantes, a sólo algunas cuadras del barrio de los museos. 
Están quienes caminan, como yo misma, o quienes practican jogging o deportes al aire libre. 
En el interieor del Vondelpark está bien improvisar un pic-nic o leer un libro cómodamente en un banco cualquiera. 
La consigna es la de disfrutar de la naturaleza dentro de la ciudad, solos o en compañía, esté el tiempo agradable o haga frío. 
Todo es posible.





Rodeada de árboles, rosales, arbustos, senderos y pequeños puentes, la laguna interior es enorme y muy bella. 
Los pequeños habitantes, los patos, invitan a los visitantes a encontrar un buen lugar sobre la hierba o a atravesar una pasarela y descubrir un elegante kiosco de música
El paisaje es muy tranquilo.



Si prefieren un lugar más cómodo, pueden buscar una mesa en la terraza del restaurant en el pabellón
La vista sobre el jardín monumental es impagable.




Un último detalle insólito del Vondelpark. Cerca de una de las entradas, sobre un árbol, hay una reja de hallazgos. Se la llama "the findfence", una especie de "arte perdido y encontrado"
Todo tipo de objetos perdidos están ahí expuestos para que sus propietarios puedan venir y encontrarlos. Llaveros, zoquetes y hasta mapas estaban a la vista para reencontrar a sus dueños.


El Vondelpark, el gran jardín público de Amsterdam, es mucho más que un parque.
Se trata de un lugar para la distracción ineludible, sobretodo durante el verano.
A no perdérselo.

Mis coordenadas:
Vondelpark
1071 AA Amsterdam
Países Bajos

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